domingo, 30 de noviembre de 2008

Vagando por el Teatro Nacional

Hoy tuve la oportunidad de acompañar a Mario y Caro, de Abracadabra, una compañía de títeres, que había montado la historia de los tres cerditos, en una versión muy actualizada. El espectáculo estaba programado para tener una tan sola presentación, pero debido a que nuestra gente, los que verdaderamente quieren consumir teatro, llegó en cantidad, se decidió concederles una segunda presentación a las 3 de la tarde. El público fue muy paciente y se aguantó un poco más. Paralelamente, el colectivo CLOWN, preparaba un desfile de payasos que partiría desde el Parque Libertad, pasando luego a la Plaza Barrios y terminando en la Plaza Morazán.
De regreso a la Pequeña Sala del teatro, los niños participaban de la obra, opinando sobre cómo regenerar al Lobo Feroz. "Cántenle una canción" se escucha en toda la sala y luego el lobo se convierte en el más manso de los caninos. En la Gran Sala, el Ballet Folclórico Nacional, danzaba desde El Carbonero, hasta el Zuk.
Sin lugar a dudas, el centro de San Salvador, volvió a ser el centro de atención de la cultura, por una tan sola tarde. Los medios de comunicación, brillaron por su ausencia. Quizá debido a que ya habían hecho su cierre, o quizá porque no habían saldos rojos o accidentes que lamentar.
Pero la Renegada que hago es esta oportunidad es que mientras grupos de danza, teatro, títeres y otros representantes de las artes escénicas, intentan volar por su cuenta, tenemos a la administración del Teatro, cobrándoles tarifas de primer mundo. Por la Gran Sala $1,200 y la Pequeña Sala tan solo $400 por hora de permanencia. Esto incluye el tiempo en que el grupo instala su equipo, ensaya la obra y desaloja el escenario. Hagan la cuenta por cuatro horas de trabajo y a esto le agregan que las funciones eran gratuitas, entonces las arcas de Concultura se llena más por lo que le sacan a estos Alfonsos Quijanos, que por la boletería vendida.
¿Será que soy yo quien no entiende esto porque en mi cartón de la U dice que tengo leche para escribir y no para entender lo administrativo? ¿Será que son los grupos los ingratos que quieren todo de "choto" porque le va tan bien que pueden pagar todas las salas de nuestra casa de las artes?
¡Vaya usted a saber!





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viernes, 21 de noviembre de 2008

Cuando nadie cree tus "mentiras"

No sé que cara tengo cuando cuento las cosas, pero los que me conocen, no tenrminan convencidos de lo que les digo, hasta que se van de bruces con rebote y todo. Algunos no lo hacen con mala intensión, pero cuando les comentaba que una vez estuve en El Pital, ese bonito lugar que les mencionaba anteriormente y que tiene una elevación de 2,750 m.s.n.m, el punto más alto de El Salvador (y que lo conservamos gracias a que su propietario Arturo Portillo peleó solo cuando nos expropiaron los bolsones), logramos apreciar lo que se sentía estar a 4ºC (cuatro grados centígrados). Esta última vez, la temperatura no habrá bajado tanto, pero habremos estado a unos 12ºC con viento y lluvia. A pesar del incidente protagonizado por la entrada de un frente frío, la mayoría dice que se repetiría. Definitivamente son los hechos los que refuerzan las palabras. Mientras tanto seguiré disfrutando contando de esas "mentiras" cuanto pueda.

Así estaba cuando llegamos al cerro: Soleado, con un poco de calor y hasta cierto grado de humedad


Todos quisieran tener este clima, pero en El Pital, todo puede suceder. Estar soleado a una hora y a la siguiente soplando y lloviendo


Amigos como éste pueden observarse en El Pital. Hago énfasis en observar, por aquellos que suelen llevarse recuerdos de todos los lugares


Tu eliges por qué camino agarrar el frío


Cuando comenzaba a cerrarse el clima. Solamente nos hacía falta aquella señora que vivía en Blair

En Google Maps, lo encuentras pinchando aquí

martes, 18 de noviembre de 2008

Las primeras líneas en este Blog

No quería comenzar a postear renegando algo. Más bien lo haré recomendándoles que vistiten El Bosque Nebuloso de El Pital. Yo tengo varios años de ir periódicamente y cada vez que regreso, lo hago completamente recargado. Confieso que adoro el sufrimiento de acampar, aún teniendo la posibilidad de rentar una cabaña. Acampando lo conocí y a lo mejor así lo seguiré disfrutando a todas sus anchas. Aquí les dejo un par de imágenes de varias que publicaré a lo largo de este recurso electrónico literario de Blogger.